lunes, 27 de febrero de 2017

¿Qué será de ti?

Desde que te conocí, me encanta escribirte sin que lo sepas y sólo contadas veces me encargo de hacertelo saber, y aunque ahora ya no estés aquí conmigo, nada de eso ha cambiado ni cambiará...


Ha pasado un tiempo, y aunque intento convencerme de que puedo estar bien sin ti, mi corazón insiste en tenerte, en volver a saber cuán delicioso es estar a tú lado y abrazarte, verte sonreír, escuchar tus malos chistes, tus cuentos y lo que te ha pasado en el día... Hace tiempo que no sé de nuestras largas conversaciones hasta altas horas de la madrugada, no sé de secretos, peliculas, y tantos planes que con lujo de detalles hicimos para el futuro. Sería mentira si digo que ya no te pienso, que ya no te extraño, ni te necesito... Porque aún lo hago, aunque no quiera aceptarlo, sigo esperando tanto de ti.

Cada vez que suena el teléfono sólo espero que seas tú, aún tengo la esperanza de escuchar que llaman a la puerta, y al abrir seas tú quien esté allí, aún escucho las canciones que solíamos oir y que con tanta dulzura me dedicabas, aún conservo tus obsequios, las notas que en ocasiones me dejabas, y las cartas que escribiste para mí, me gusta leerlas y sentir que de alguna u otra forma te quedaste conmigo, nuestras fotos, las que se pueden publicar y las que no (risas), los sitios que visitamos y que fueron testigos de las locuras que vivimos. Porque aunque hayas decidido ignorarme, irte y no permitirme amarte, lo hago, no puedo evitarlo. Te llevaste una parte de mí, que no regresará, porque sólo a ti te pertenece... Lo que más me gustaba de estar contigo es que todo era diferente, tú fuiste la excepción a todo lo que dije que nunca haría, eres ese suspiro y esa sonrisa que se me escapa en medio de la calle, cuando la gente me pregunta y no entiende por qué, tú eres y siempre serás lo mejor de mí. 

Desde que me despierto, hasta esos segundos antes de quedarme dormida estoy pensando en ti, me pregunto ¿cómo estarás? ¿habrás comido? ¿qué estarás haciendo? ¿cómo te va? ¿eres feliz? Preguntas que acostumbraba a hacerte...

Yo sólo espero que esas vidas que has decidido iluminar con tú presencia, sepan apreciar y valorar un tesoro tan grande como lo eres tú, que te cuiden, te brinden felicidad y no problemas, tranquilidad y no enojos ni decepciones, que sepan amarte y demostrartelo cada día, que cuando estén contigo no olviden besarte y abrazarte y hacerte sentir que eres importante en sus vidas. O algo así, porque nadie te amará como lo hago yo .. Que aún con mis errores y defectos siempre te entregué lo mejor de mí, y renunciaba a lo que sea cada vez que me necesitabas.

Quiero que sepas que no te culpo, lo comprendo... Al contrario perdoname tú a mi, por no ser lo suficiente, por preocuparme, por mis reclamos, por mis celos, por mis enojos, por extrañarte, por querer estar contigo todo el tiempo, por necesitarse, por escribirte, por ser tan inoportuna... Perdoname por ser como soy, perdoname por quererte más que a mi misma.

A pesar de todo, te amo y siempre te amaré, seguirás siendo parte de mi, aunque ya no estés... Te seguiré amando desde la soledad y el vacío que dejaste, y te prometo que cada día me haré la misma pregunta, ay amor... ¿Qué será de ti?

Mi "para siempre" es verdadero, te estaré esperando, un día, una semana, un mes, un año, y toda una vida.. Si me necesitas estaré aquí, en el mismo lugar... Te seguiré queriendo desde la soledad y el vacío que dejaste, siempre te querré.

martes, 21 de febrero de 2017

Es Tiempo..


Es tiempo de sonreirle a la vida.
Es tiempo de dejar atrás a las personas que no te valoran, y aprender que aunque tú quieres permanecer en sus vidas, ellos están bien sin ti. Quizás sea cierto eso que dicen por ahí, querer la felicidad de alguien que amas, aunque no sea a tu lado.
Es tiempo de dejar atrás la tristeza y desenredar los nudos que han visto un hogar en nuestra garganta.
Es tiempo de tener amor propio, y seguir adelante.
Es tiempo de hacer realidad los sueños.
Es tiempo de viajar, explorar y vivir nuevas experiencias.
Es tiempo de liberar el alma de angustias, incertidumbres y de tanto estrés.
Es tiempo de tomar las decisiones correctas.
Es tiempo de escoger la felicidad.
Y si todo esto incluye la soledad... Con gusto invitala a pasar.. Siempre será bienvenida.


domingo, 5 de febrero de 2017

LA DESICIÓN DE AMARTE

Aquí estoy nuevamente frente al teclado del computador, con un huracán de pensamientos que necesito desenterrar... Y sí, otra vez estoy escribiendo sobre amor y desamor, no puedo evitarlo.


Entregar el alma siempre ha sido problemático, hemos caído tan bajo llegando al punto de pensar que el amor es como en los cuentos de hadas, cuando la realidad es otra. El amor se construye y vive sobre la base de la reciprocidad, de lo contrario no sirve. Dar lo mejor de ti a alguien que amas puede ser placentero y la gente suele decir que no espera recibir nada a cambio, pero están en lo incierto. La gratitud y la apreciación de las personas a quienes amas es el motor para que una relación pueda seguir adelante, si por el contrario existe una indiferencia, desconfianza, rechazo... Sinceramente es imposible lograr un "para siempre". 

Es realmente jodido entregarle todo a una persona, y verlo elegir a alguien más ¿por qué? ¿por qué tiene que ser así? Y sigues allí, aferrado a la idea de que puede funcionar, hasta ese momento en que sucede lo que nunca debió suceder, traicionar tú AMOR PROPIO. No necesitas mendigarlo, no lo busques donde no lo hay, aprende a soltar y a irte en donde ya no eres bienvenida, duele... Pero Dios se encargará de sanar esas heridas a su debido tiempo, no sólo las situaciones y adversidades de la vida que ocurren nos ayudan a forjar nuestro carácter, también existen personas que pasan por nuestra vida a dejarnos grandes lecciones. Seamos honestos, una relación es de dos y no de uno, es hora de poner las cartas sobre la mesa como dice Mayra Tovar, abrir los ojos, congelar el corazón y tomar una decisión... La decisión de amarte.

Ámate lo suficiente como para darte cuenta que cuando alguien no te quiere, debes seguir adelante.

La costumbre y sus cosas...

Me sentí como una tonta prisionera dentro de una jaula que tenía sus puertas abiertas de par en par, y aún así no poder salir de ella. Sigu...