domingo, 9 de junio de 2019

La costumbre y sus cosas...

Me sentí como una tonta prisionera dentro de una jaula que tenía sus puertas abiertas de par en par, y aún así no poder salir de ella. Sigue siendo una batalla entre querer alzarme con mis voluntades mientras lucho por no dejarme arrastrar por mis sentimientos, sin contar con que una vez más, me gana lo segundo. Una y otra, y otra vez... Y es que la razón y las emociones nunca se han llevado bien, constantemente se encuentran en el campo de batalla, peleando hasta conocer los resultados que sólo se concentran en una decisión, pero...  ¿Quién ganará esta vez?


Esa jaula tiene un nombre, le llaman LA COSTUMBRE. La bendita costumbre. Nos hace perder a todos el sentido de libertad, de elegir, de correr cuando llega el momento. llevandote por un laberinto de confusiones, en las que te pierdes tanto, que acabas colocandole atributos y nombres que no le pertenecen ni son parte de ella. 



Cuando es por costumbre, y no por pasión, ya no tiene sentido. Cuando es por costumbre, y no por amor verdadero, se torna tóxico. Cuando es por costumbre, y no por querer realmente, todo acaba dañandote, consumiendote, y teniendote como ese tonto prisionero, que aún viendo que la puerta está abierta, no puedes cruzarla por la .... malvada costumbre. 


Cuidate de ella, es letal, te sujeta, y cuando quieres salir, no hay forma de soltarte.


La costumbre y sus cosas... Siempre haciéndote creer que encerrarte en la zona de confort, en el que dirán, o el temor a perder aunque no te haga bien, es la única opción que tienes, cuando realmente afuera se encuentra un sin fin de mejores oportunidades, personas y experiencias esperando por ti.



Perdamos la malvada costumbre, de acostumbrarnos a todo.

La costumbre y sus cosas...

Me sentí como una tonta prisionera dentro de una jaula que tenía sus puertas abiertas de par en par, y aún así no poder salir de ella. Sigu...