Estoy cansada de ver personas frustradas por elegir vivir vidas que no les pertenecían, sólo por dejarse llevar por una sociedad partidaria de que debes estudiar una carrera o hacer lo que más te genere dinero "para vivir bien", dejando atrás lo realmente importante, tú felicidad, tús sueños, lo que te apasiona y hace vibrar tú alma. Y es por eso que de repente nos cruzamos con gente que todo el tiempo está amargada, mal humorada y sin ganas de nada. Porque en el fondo, saben que no estan haciendo lo que realmente deseaban, pero con la excusa barata de "no tenía otra opción". ¡Ya basta! Vivir sin pasión no es una opción. ¿Qué importa el dinero? Es vanidad.
Y es así como te das cuenta que tener vida, no es lo mismo que vivirla, no basta sólo con respirar, tú tarea es darle sentido y razón a cada latido de tú corazón. Si sientes presionado a tú pecho, es porque no es el lugar donde debes ni quieres estar. Vé en busca de lo que enterraste una vez, aparta del camino los miedos, la inseguridad, la incertidumbre y los "No puedo" el tiempo no perdona, no lo sigas perdiendo en algo que no es para ti, suelta todo, sacude el polvo, y si comienzas a sentir como tú corazón sonríe, quedate allí por siempre. La mejor inversión en la vida, es luchar en pro de nuestra felicidad. No intentes encajar tú pieza en otros rompecabezas, hay uno en especial que espera por ti, vé y completalo.
Nadie dijo que seria fácil, pero la satisfacción de sentir que estas en el lugar correcto, y con las personas indicadas, no tiene precio, tiene un valor extraordinario. Y cuando verdaderamente entiendas la diferencia entre estas dos palabras, comenzarás a ver la vida de un modo distinto. Finalmente, harás caso y lucharás por lo que no se puede comprar, lo esencial y lo superfluo para vivir, pero vivir de verdad verdad.
Ha llegado ese momento en que mis ojeras me reclaman luchar por esos sueños que quedaron postrados en mi almohada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario